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RRRR

Escribir discursos

Un buen discurso es como una canción pegadiza: además de palabras, necesita melodía y cadencia para ser convincente. Cuando compongo un discurso para otra persona, el orador lo recita en mi mente mientras escribo las frases. Si se tropieza con las palabras, simplifico el ritmo. Si suena distraído, modifico el tono. Si se queda callado, reviso la letra hasta que vuelva la música.