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La cajera y yo

Accidentalmente toco 
la mano de la cajera 
del supermercado. 
Le miro a la cajera 
y la cajera me mira a mí 
los dos sabiendo 
que en los tiempos del virus 
el toque desprotegido 
de dos manos pecadoras 
es un acto irresponsable 
pero preferimos pretender 
que nunca pasó nada. 
Es nuestro sucio secretito.